Volviendo al origen

2021/07/01

Oyasama decía siempre:

«Esta Residencia es el lugar donde el hombre fue creado. Es vuestra tierra natal».

  En el periodo colonial de los Estados Unidos de América, algunas familias no poseían ollas grandes, por lo que al preparar jamón, tenían que cortar los extremos de la carne de acuerdo al tamaño de la olla. Con el paso de las generaciones, las familias se enriquecieron y lograron conseguir ollas grandes. Sin embargo, se sigue cocinando el jamón cortado en trozos pequeños conforme a la antigua costumbre, pese a que ya no es necesario hacerlo. Se ha olvidado la causa original quedando únicamente el hábito de cortar ambos extremos del jamón al momento de prepararlo.

   Aunque no lo parezca, casos como este pueden haber en nuestras vidas. Aspectos en los que reemplazamos el objetivo original sin darnos cuenta y sacrificamos lo que realmente importa al concentrarnos en detalles insustanciales. Mientras nos mantienen ocupados las cosas irrelevantes que tenemos enfrente, el sentido original se vuelve ambiguo y nos desviamos del camino principal. Y es cuando los inconvenientes comienzan a surgir.

  Cuando olvidamos nuestro origen, tendemos a elegir el camino fácil y bajamos la guardia. Tal es la naturaleza humana. Perdemos claridad sobre quiénes somos, qué estamos haciendo y con qué propósito, como si todo quedara suspendido en el aire.
  En el origen yace la verdad. Si conocemos nuestro punto de partida, es más sencillo saber nuestra ubicación actual. Podremos corregir cuando detectemos alguna desviación y tendremos una idea clara sobre la dirección en la que debemos avanzar.

  El Yiba es el lugar original donde los seres humanos fueron creados. Por eso es importante que regresemos de vez en cuando a nuestro origen llamado Yiba para preguntarnos dónde estamos en el presente y hacia dónde dirigirnos en el futuro. Sería bueno pensar en aspectos como: «¿A quién puedo hacer feliz con la vida que me fue concedida en este mundo?». Así, seguramente podremos definir el eje conductor de nuestras vidas.