Partículas finas de polvo

2021/08/01

Cierta vez, Oyasama dijo:

«El polvo grande se puede percibir con facilidad por nuestros ojos, de modo que se eliminará en seguida, en cambio no podemos ver uno pequeño y lo dejamos así. Tales polvos pequeños se infiltran y forman manchas en el espejo».

  Por la mañana, nos levantamos de la cama y abrimos las cortinas. Los rayos del sol iluminan la habitación.

  Al mismo tiempo, todas las partículas de polvo suspendidas en el aire, que hasta ese momento eran imperceptibles, comienzan a reflejar el brillo solar.
  
  En nuestras vidas puede pasar algo parecido. Cuando la luz de las enseñanzas de Oyasama ilumina nuestro corazón, el polvo que normalmente no percibíamos salta a la vista como una polvareda revoloteando en el corazón.
  
  Si cerramos los ojos y meditamos durante un minuto, surgirán en nuestra mente pensamientos tanto buenos como malos. Si ese periodo se extiende por un día, una semana o durante un mes, ¿cuánta cantidad de polvo se acumulará? Posiblemente se formen manchas que oscurezcan la apariencia del corazón.

  Al tener presente a Oyasama en nuestros pensamientos, una brisa refrescante sopla a través del corazón. Si recordamos su sonrisa amable, las partículas de polvo que pudieron haberle dado una sensación deprimente a nuestra vida diaria, como la codicia, la arrogancia y las quejas, desaparecerán como si huyesen tímidamente.

  Cuando la cortina de polvo se desvanece, se amplía repentinamente nuestro horizonte y el corazón se revitaliza.