Al ver que los hijos se alegran

2021/03/01

Oyasama dice:

«Dios no está contento al ver que [los hijos] sufren. (…) Se siente realmente feliz al ver que los hijos se alegran».

  Supongamos que apretamos un globo con nuestras manos. Aplicar presión en una zona provoca protuberancias en otras. Si seguimos apretando con más fuerza, eventualmente el globo se reventará.

  Hablando de la presión que la sociedad actual ejerce sobre las personas, si se reprimen a la fuerza los lamentos del corazón, como un globo apretado, la creciente intensidad de las emociones puede conducir a comportamientos negativos e inesperados: comer o beber en exceso, el despilfarro, las infidelidades, las apuestas descontroladas, entre otros. Comportamientos como estos comienzan a manera de distracción y terminan siendo problemas serios, causando aun mayor estrés. En situaciones como estas, muchos suelen comprometerse en parar, pero fallan en el intento una y otra vez hasta caer en el autodesprecio.

  Algunos de nosotros podríamos culparnos a nosotros mismos respecto a la Enseñanza, diciendo: «Estoy defraudando las expectativas de Dios...». Las personas diligentes tienden a reprocharse más a sí mismas. Cuando se llega a tal punto, incluso la fe se vuelve una carga. Empezaríamos a perder las ganas de vivir, tendríamos un arrebato emocional o actuaríamos de manera imprudente, etc. Como un globo que va más allá de sus límites, nuestras emociones podrían estallar.

  No importa cuánto nos culpemos, el problema no se resolverá. Oyasama no desea que hagamos tal cosa. Nuestra fe no es para oprimir el corazón sino para liberarnos de la presión. La Vida Modelo de Oyasama es el camino que Ella recorrió de manera alegre y animada en medio de cualquier circunstancia.

  «Ya no tienes por qué sufrir más. ¿No has sufrido ya bastante?». Nos diría Oyasama sonriendo amablemente. El sentimiento de desesperanza no le sienta bien a nuestra práctica espiritual.

  Así como las flores y las plantas armonizan perfectamente con el paisaje circundante, si pudiéramos entremezclarnos armoniosamente con nuestra vida cotidiana en lugar de luchar contra ella y disfrutarla... Nunca se sabe con quién nos encontraremos ni qué va a suceder hoy. ¡Esperemos el encuentro con lo desconocido!